Vargas declaró en tres ocasiones ante los investigadores y habría sido una de las pocas personas que pudo observar directamente lo ocurrido en la mesa donde estaban ambos. Sin embargo, en marzo de 2025 abandonó Chile y, pese a contar con residencia definitiva desde hace una década, hasta ahora no ha podido ser localizado por las autoridades.
Desde la defensa de Monsalve existe especial interés en conocer el testimonio del garzón, debido a las versiones sobre un eventual suministro de sustancias a los protagonistas. El entorno del exsubsecretario también mantiene dudas sobre lo ocurrido dentro del restaurante y sobre la información que pudo haber entregado Vargas durante sus declaraciones.
A estas interrogantes se suman problemas con los registros del establecimiento. Las cámaras de seguridad no pudieron ser recuperadas y el consumo de cuatro pisco sour por persona quedó respaldado únicamente por la comanda, ya que la boleta original no estaba disponible y debió ser incorporada posteriormente al Servicio de Impuestos Internos tras una solicitud de la PDI. Por estos antecedentes, una fuente vinculada a la investigación calificó al restaurante como una verdadera “caja negra” del caso.






