De acuerdo con las estimaciones, las gasolinas de 93 y 97 octanos registrarían un aumento de $41,3 por litro. En tanto, el kerosene tendría una variación al alza de $24,8 por litro, mientras que el GLP de uso vehicular experimentaría un incremento estimado de $13,9 por litro.
El mayor aumento correspondería al diésel, cuyo precio podría subir $91,5 por litro. Esta variación resulta especialmente relevante para el transporte de carga y otros sectores que dependen de este combustible para sus actividades, además de los conductores que utilizan vehículos diésel.
Desde Enap aclararon que la empresa no establece ni regula los precios finales que pagan los consumidores en las estaciones de servicio, ya que estos son determinados de manera independiente por las distribuidoras. Para calcular las variaciones estimadas, se consideran factores como los valores internacionales de los combustibles, los costos de importación y transporte, y los mecanismos de estabilización de precios vigentes en el país, entre ellos el MEPCO y el FEPP.






