Pese a la reserva en la investigación, el caso del suboficial mayor Javier Figueroa, fallecido tras un procedimiento policial en Puerto Varas, se llena de nuevas interrogantes, sin que la fiscalía salga a desmentir ninguna de ellas.
Recordemos que, el funcionario de carabineros recibió un disparo en la cabeza cuando se encontraba en una zona de vías férreas en lo que debía ser un proceso rutinario por personas que bebían alcohol en la vía pública, hoy la investigación ha dado un giro radical tras las revelaciones de su propia madre, Marlene Manquemilla.
El punto más extraño que cambió todo el rumbo de la investigación fue el descubrimiento de que la llamada de auxilio al número 133 —que alertaba sobre personas bebiendo en el lugar y que motivó la llegada del uniformado— había sido realizada desde un teléfono celular de tipo prepago que estaba registrado a nombre del propio Figueroa y que sería su propia voz la que se escucha en dos llamadas. Ante este hecho insólito, su madre decidió hablar fuerte y claro en televisión, descartó de plano que se trate de un suicidio y apuntó directamente a otra hipótesis mucho más grave.
En su declaración al matinal de CHV, Contigo en la Mañana, la mujer contó cómo era su hijo y la molestia que cargaba hace tiempo dentro de la institución. “Él era muy dedicado a su trabajo, pero odiaba las injusticias. Siempre decía que ya estaba chato de tanta cosa mala que pasaba ahí adentro”, confesó. Y fue más allá al lanzar acusaciones directas contra las jerarquías. “Con todo respeto, espero que esto no me traiga problemas ni perjudique a mi familia, pero es cierto, en todas las ramas de Carabineros hay corrupción. Y lamentablemente, quienes están metidos en todo eso son siempre los de alto rango, los que mandan. Los suboficiales o tenientes solo tienen que obedecer y hacer lo que les ordenan”, aseguró con mucha firmeza.
Marlene también salió en defensa de su nuera, quien también pertenece a la policía uniformada y por eso mismo no ha podido dar su versión públicamente, algo que ha generado críticas y preguntas en la opinión pública. “Mucha gente pregunta por qué la esposa no habla, pero tienen que entender que ella sigue siendo funcionaria y no puede exponerse ni decir cosas que le compliquen la vida. Por eso yo estoy aquí, yo soy la voz de ella y voy a defenderla siempre, porque mi hijo la amaba y tenían una familia hermosa”, explicó.
Uno de los puntos que más peso ha tenido en la investigación son las declaraciones de tres compañeros de trabajo de Figueroa, quienes le contaron a la Fiscalía que él había consultado días antes qué beneficios o pensiones recibía la familia si un carabinero moría en servicio, e incluso qué pasaba legalmente en caso de un suicidio. Para su madre, todas esas versiones, sumadas a la llamada telefónica extraña y la teoría que apunta a que se quitó la vida, no son nada más que una estrategia para confundir y tapar la verdad.
“Todo esto es un montaje, tanto de parte de la misma institución como de la Fiscalía. Quieren armar un escenario que no es real para ocultar lo que verdaderamente pasó: que él fue víctima por denunciar irregularidades”, sentenció la mujer, quien ahora pide que se investigue a fondo lo que ella califica como una emboscada tras haber alzado la voz contra la corrupción al interior de la policía.
La madre cerró la entrevista al asegurar que todo se trata de un montaje de carabineros o la fiscalía para ocultar la verdad.

